DESNUDANDO LA MÚSICA: Cosecha del 92

Seguimos con al resaca de 1992. Tras nuestro resumen en forma de 5 canciones de ayer, hoy profundizamos un poco más ampliando la lista musical de ese año. Tiremos antes de hemeroteca para ubicarnos: qué ocurría en el mundo en general y en nuestro país en particular.

Mientras en Estados Unidos la ciudad de Los Ángeles ardía (literalmente) tras la absolución de cuatro policías blancos por propinar un paliza a un taxista negro, y más de 50 personas morían en los disturbios, en Europa se firmaba  el Tratado de Maastricht. En Italia, un fiscal llamado Antonio Di Pietro tenía los arrestos de comenzar un macrooperación judicial contra la corrupción que pasaría a la historia como Manos Limpias.  En la antigua Yugoslavia, la independencia de Eslovenia, Bosnia y Croacia desencadenaba uno de los más terribles genocidios de la historia reciente (si es que se puede denominar a alguna guerra como menos mala que otra), el de los Balcanes. A finales de año, Bill Clinton ganaba sus primeras elecciones presidenciales (tardaría cuatro años en repetir al ritmo del Macarena).

En España sacábamos pecho (quizá demasiado pronto, en vista de las vacas flacas que se avecinaban) con un gran escaparate a nivel internacional: los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Exposición Internacional de Sevilla. A estos dos acontecimientos le flanqueaban otros dos políticos, la Cumbre Iberoamericana de Madrid y la Conferencia de Paz para Oriente Medio. Pero algo olía a podrido en Dinamarca. La corrupción ya campaba a sus anchas a través de casos tan sonados como Filesa o Ibercop. Y mientras caía parte de la cúpula de ETA en Francia, en Galicia se producía una catástrofe ecológica al derramar el petrolero Mar Egeo más de 80.000 toneladas de crudo en A Coruña.

Durante ese turbulento año, también musicalmente había agitación, en gran parte influida por la aparición en 1991 del Nevermind de Nirvana.

Quizá, sin riesgo de equivocarnos (aunque para gustos los colores) el álbum más importante de ese año fue el lanzado por la banda REM, Automatic for the people. Con él consiguieron dejar boquiabiertos a crítica y público por partida doble. Por hacer un disco sublime y por conseguir superar expectativas que parecían imposibles. Y es que los de Georgia (la de USA) no lo tenían nada fácil. Solo un año antes habían publicado el que parecía iba a ser el zénit de su carrera, Out of time (1991), que incluía himnos como Losing my religion o Shinny Happy People y colocado en todas las revistas de prestigio como uno de los mejores LP de todos los tiempos. En menos de año y medio graban y lanzan Automatic for the people. Con el dudoso honor de ser el último disco que Kurt Cobain escuchó antes de pegarse un tiro, avala su fama cada uno de sus cortes, y en concreto los seis singles que lanzaron: Everybody hurts, Man on the moon, Drive, The Sidewinder sleeps tonite, Nightswimming y Find the River. Sublime.

Si bien llevaban desde 1986 como formación, el 92 iba a ser el año de consagración para los bostonianos The Lemonheads. Con Evan Dando a la cabeza (y que sería con el paso del tiempo único miembro permanente de la banda), veía la luz, It’s a shame about Ray.  Hasta entonces el éxito les había sido esquivo (ayudando en ello el polémico carácter y costumbres de su frontman), solo alcanzando cierta notoriedad con el cover que hicieron en su álbum Lick (1988) de la popular canción Luka de Suzanne Vega. Con It’s a shame about Ray por fin consiguen el interés general a través de temas como el que da nombre al LP, Rockin Stroll, My Drug Buddy o Hanna&Gabi. También demostraron que el conseguir versiones estupendas no era casualidad, como demostraron con Frank Mills (de la banda sonora del musical Hair) y, cómo no,  la fantástica Mrs.Robinson, perteneciente a la banda sonora de la inolvidable El graduado y escrita por Simon&Garfunkel. Un disco sin desperdicio que les situó por fin en el lugar que merecían.

Los neoyorkinos Sonic Youth lanzaban su octavo álbum a una década de su creación, Dirty. Quizá lograron un equilibrio entre sus sonidos más personales e identificativos, los del álbum Daydream Nation (1988), considerado una de sus obras maestras, y los más comerciales de  Goo (1991). Disco comprometido políticamente, no se muerden la lengua a la hora de criticar la política estadounidense con temas como Youth against fascism Chapel Hill o 100%. Por cierto, esta última fue acompañada de un video dirigido por Spike Jonze y protagonizado por el actor Jason Lee

Curiosamente, los grupos mencionados hasta ahora  tienen un hilo de conexión (o más) con la banda Nirvana o, en concreto, con Cobain. De R.E.M. ya hemos mencionado el disco que encontró la policía en el reproductor de Kurt tras su suicidio. Evan Dando compartía relación de amistad con Cobain y Courtney Love (incluida foto en la cama con ella). Y por último, el productor de Nevermind, Butch Vig ,fue el escogido por Sonic Youth para producir su álbum (aparte de la gira conjunta que el año anterior realizaron ambas formaciones)

La banda que debutó a lo grande fue Sugar con su álbum Copper Blue. Su frontman, el gran Bob Mould, ya era un viejo conocido por su anterior grupo, Hüsker Du. Con la batuta absoluta en el tema compositivo, recuperado de sus problemas de abuso de alcohol que ya produjeron fricciones con sus antiguos compañeros y tomando como referencia los dos últimos álbumes de su antigua banda, pero aportándoles una potencia mayor, le salió un disco redondo con lo que logró la ardua tarea de unificar las opiniones, esta vez positivas, de la crítica. Temas como If I can change your mind, Helpless, The act we act or Changes le alzaron al podio del mejor disco del año por parte de la revista New Musical Express y el álbum se convirtió en todo un referente de la década de los 90 que uno no puede perderse.

Cruzamos la frontera de la nación de los Padres Fundadores para adentrarnos en la cercana Canadá. Ese año nuestro idolatrado Leonard Cohen publicó el álbum The Future, el noveno en su cuenta personal. Sin ser uno de sus álbumes fetiches, Cohen siempre dejaba grandes pinceladas de talento en todo lo que componía. Así lo consiguió como la que da nombre al trabajo aparte de otras como Closing time, Anthem o Democracy. Si un artista un poco misantropillo como Dylan fue capaz de decir Si no fuera Dylan me gustaría ser Cohen… algo tendrá el agua cuando la bendicen. Por cierto, fue el propio Dylan quien le entregó el premio que ganó por este disco como mejor cantante en su tierra, a lo que Cohen demostró tremendo humor con la frase solo aquí podrían darle un premio a mejor vocalista a una voz como la mía.

Y de un canadiense de pro a otro que no es para menos. Neil Young lanzaba nada menos que su vigésimo trabajo, Harvest Moon, que suponía una vuelta a las raíces country y folk. Al igual que su compatriota, ganaba por este disco el premio Juno dos años después, en este caso en la categoría de mejor álbum. Canciones como la que da nombre al disco ratifican su merecimiento.

Uno de los australianos más ilustres, Nick Cave, grabó con su banda, The Bad Seeds, el álbum Henry’s Dream, estrenando también nuevos componentes en el combo. Tras una etapa de incomprensión por parte de muchos de sus seguidores, influida por su estancia en Brasil, retornó a sus raíces más rockeras, algo que encantó y fue alabado por crítica y público, si bien quedó desencantado por el producción final. El disco, que gira alrededor de poemas del estadounidense John Barrymore, al cumplirse una década de su suicidio, supuso la vuelta a lo más alto de los aussies. Temas como Papa won’t you leave, Henry I had a dream, Joe o Straight to you lograron que revistas como NME o Melody Maker lo situaran entre los mejores LP del año.

Volvemos a USA, porque en Los Ángeles lanzaba su tercer trabajo una de las bandas femeninas de punk/rock alternativo más importantes, las L7, bajo la denominación Bricks are heavy. Sería uno de sus trabajos más contundentes, con toques de heavy metal muy presentes a lo largo de todo el track list. En un mundo eminentemente masculino consiguieron colarse en el número 1 del Billboard Heetseekers. ¡Chúpate esa, Courtney! Especialmente relevante el tema Pretend we’re dead.

Lou Reed grababa Magic and Loss, que suponía su álbum nº 16 en solitario. La muerte de dos amigos por cáncer poco antes fue el detonante de este álbum conceptual que gira el torno a la pérdida y que exhala melancolía. Por seleccionar alguna, nos quedamos con What’s good (The Thesis) y Goodbye Mass.

Curiosamente, ese mismo año lanzaba Tom Waits uno de sus trabajos de culto, Bone Machine, cuya temática también se centraba en la mortalidad a través de historias descarnadas que solo el llamado Bukowski de la música puede componer, como son Dirt in the ground o Jesus gonna be here. El álbum, cuya portada fue realizada por el hijo de Bob Dylan, se alzó con el premio Grammy a mejor disco de música alternativa.

Otro disco de debut indispensable, es el Lunapark de la banda indie Luna, un grupo que ha dejado huella sin ser especialmente mediáticos. Con Dean Wareham como compositor absoluto, canciones como Anesthesia, Slash your tires, o Slide continuaron  la estela musical sembrada en su anterior banda, Galaxie 500.

De indie influyente a indie influyente, los californianos Pavement, con el carismático Stephen Malkmus a la cabeza, grababan Slanted and Enchanted, su carta de presentación.Y lo hicieron a lo grande. Aunque fue grabado en el estudio que tenía en el garaje el batería, a la manera DIY, muy característica de la época, el disco forma parte de los 500 mejores de la historia según la revista Rolling Stone. Summer Babe, No life singed her o In the mouth a desert  dan buena cuenta de ello.

Desde Gales, los Manic Street Preachers irrumpían en el mundo musical con su disco debut Generation Terrorists.  Habían abierto boca lanzando previamente con unos singles y las expectativas del trabajo en su conjunto eran altas. Su rotundidad sonora unida a unos temas fuertemente críticos con el capitalismo y la corrupción política hicieron las delicias de una parte de la sociedad que se veía reflejada en su actitud. Temas imperecederos como Motorycle emptiness, Nat West-Barclays-Midlands-Lloyds o Little baby nothing.

Volvemos a Georgia, tierra de la band de rock The Black Crowes, que grababa su segundo disco, The Southern Harmony and Musical Companion tras el exito logrado con su primer álbum. Retomando los más puros sonidos del rock clásico en el que destacan claramente sus raíces sureñas y acompañados de coros fundamentales, vuelven a hacer un disco en el que se ganan de nuevo a sus ya muchos seguidores con temas como Remedy, o Sting me. Incluso se atrevieron a versionar Time will tell de Bob Marley.

Aunque neoyorkino, parecería que seguimos en la América más profunda escuchando a Willy DeVille, un enamorado de Nueva Orleans y rey del mestizaje de estilos. Ese año graba su nuevo trabajo Backstreets of Desire, otro exitazo tras Victory Mixture (1990). Acompañado de grandes músicos como la banda Los Lobos, se sacó de la chistera un LP en que mezclaba sonidos latinos, r&b y africanos y que comenzaba con una magnífica versión de Hey, Joe, popularizada por Jimi Hendrix y a la que acompañaban otras grandes como Bamboo Road. o Jump City.  

Una británica que respondía al nombre comercial de PJ Harvey se metió a crítica y público en el bolsillo con su álbum debut, Dry. La revista Rolling Stone la encumbró como mejor compositora y cantante femenina debutante de ese año. Buena culpa la tuvieron temas como Sheela-Na-Gig, Oh my lover o Dress.

La estupenda banda Cracker también aparecían por primera vez en la escena musical con su disco Cracker Brand, en el que ya anunciaban lo que definiría la esencia de su trayectoria: sonidos puramente americano, rock con fuertes raíces de country y folk de quilates.  Para muestra, Teen Angst (what the world needs now)

Los británicos Carter USM grababan su tercer disco, 1992 – The Love Album, con el que lograron su mayor éxito, alcanzando el número 1 en su país y se metían en la lista de los mejores 50 discos del año según NME. Destacan, entre otros, The Only living boy in New Cross y The impossible dream, una preciosa balada con un video rodado en España en el que rinden todo un tributo a la tierra y filosofía de Don Quijote.

Desde Minnesota, Soul Asylum grababa el LP Grave Dancers Union, que incluía su exitazo Runnaway Train, todo un himno a nivel mundial con un trasfondo social tan duro como la desaparición de niños.

La lista puede ser interminable, así que solo mencionamos algunos otros álbumes de ese año: Lazer guided melodies (Spiritualized), Love Symbol (Prince and The New Power Generation), Your arsenal (Morrissey), The Drowners (Suede), UF Orb (The Orb), Code: Selfish (The Fall), Up (Right said Fred),  Wish (The Cure), Check your head (The Beastie Boys)Hey Babe (Juliana Hatfield). También incluimos algunos españoles destacados como Ante todo mucha calma (Directo de Siniestro Total), Balas blancas (Barricada), Deltoya (Extremoduro), Échate un cantecito (Kiko Veneno), Física y Química (Joaquín Sabina), No solo de rumba vive el hombre (Albert Plá), Muy deficiente (Platero y tú),  Hermanos Carnales (Surfin’ Bichos), Utopía (Joan Manuel Serrat) o Bien, mejor (Los Del-Tonos).

Terminamos con quiénes comenzamos, la banda R.E.M. y uno de sus temas más insignes de Automatic for the people, la preciosa balada Drive. Disfruten.

Concha Gallén 

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