DESNUDANDO LA MÚSICA: The Rolling Stones, 50 años del Aftermath

The rolling stones

El tiempo pasa sin piedad alguna. Medio siglo se ha cumplido del lanzamiento del cuarto álbum de The Rolling Stones, Aftermath (1966), una de las grandes aportaciones dentro de su longeva trayectoria y un regalo al mundo de la música en general. No encontramos mejor momento para hacerle un repaso.

Cuatro años habían transcurrido desde su debut. Ya conocían el éxito en su país, gracias a temas como I wanna be your man o la versión del Not fade away de Buddy Holly. Sin embargo más tardaron en obtener el favor del público americano, cuya pasión por The Beatles les llevaba a la comparación, en la que los de Londres salían malparados con su actitud maleducada, provocativa y soez. No fue hasta 1965 cuando lograron su primer éxito internacional con (I can’t get no) Satisfaction.

Aftermath será el primer disco pleno de canciones originales, sin ninguna versión de las que hasta entonces habían incluido en sus álbumes. Crearon con él un sonido original, una fusión de estilos que abarcaba rock, pop, soul, música oriental y daba lugar a una atmósfera desconocida hasta el momento. La implicación de los componentes de la banda en este disco es superior a lo que hasta entonces habían tenido, si bien el incuestionable tándem compositivo Jagger/Richards era bastante rácano en incluir en los créditos de los temas al resto de la banda. Brian Jones jugó un papel crucial en el disco, gracias a unos arreglos musicales impecables e introduciendo la novedad de instrumentos de cuerda pulsada tales como el sitar (de origen indo-pakistaní) y el dulcimer (propio de los Apalaches y del folk de Cuenca, en serio), la marimba (instrumento de percusión sudamericano parecido al xilófono) o el clavicordio. Destacables son también la potencia del bajo de Wyman  y de la batería de Watts.

Como ya era habitual, las versiones americanas y británicas del disco diferían. En Estados Unidos se eliminaron temas y se recortó la duración de algunas canciones. Realmente, es el británico el que recoge la esencia y el propósito que los Rolling deseaban.

El LP en la versión americana abre nada menos que con Paint in black, que ya había sido sencillo previamente y que ha quedado en el imaginario colectivo asociado a la guerra de Vietnam tras la estratégica utilización por parte del genio Kubrick en su emblemático largometraje La chaqueta metálica (1987). Sin embargo, la inspiración de la canción era bien distinta. Fue tomada de los funeral de la reina Victoria de Inglaterra, durante los cuales las rejas y puertas fueron pintadas de ese color, para llevarla a una extrapolación del luto ante la pérdida de algo querido. Alcanzó el podio en las listas de ambos países. Como curiosidad mencionar que Richards incluyó por error una coma en el título, lo que modificaba drásticamente el significado (Paint it, black).

Mother’s little helper es, irónicamente, una crítica a las substancias que tomaban las matriarcas de las familias británicas para hacer soportable su tediosa vida de trabajo.

Stupid girl conforma uno de los ramilletes de temas por los que, no sin razón, son tachados de misóginos, acompañando a Under my thumb y Out of time. En la primera parece que los descalificativos iban dirigidos hacia la novia de por entonces de Jagger,  Chrissie Shrimpton, con la que mantenía discusiones continuas (todo hay que decirlo, por las infidelidades por parte del vocalista).  Under my thumb solo fue lanzada como single en Japón, aunque es una de las melodías inolvidables de los británicos, más allá de la jactancia del cantante del sometimiento de la chica de turno. Por cierto, fue durante esta canción (y no Sympathy for the Devil, como mencionaron muchos medios) cuando ocurrió la polémica muerte de Meredith Hunter a manos de uno de los encargados de seguridad, perteneciente a los Ángeles del Infierno. durante el festival del Altamont (California), en el que pretendía ser un nuevo Woodstock.

Por si había dudas de la visión que tenían los músicos sobre las mujeres, al menos en esa época, clarificadoras son sus declaraciones No hay razón para llevarse a las mujeres de gira. Mejor dicho, hay una: para barrer.

Quizá para compensar tanta misoginia o porque también tenían su corazoncito, preciosa es la balada Lady Jane, con aires juglarescos, con clavicordio incluido. Sobre la letra hay diversas interpretaciones. La más extendida es la del homenaje que rinden a Jane Seymour, tercera esposa de Enrique VIII y que murió durante el parto de su único hijo. Otras menos románticas dicen que Jagger se inspiró en el libro El amante de Lady Chatterley, de D. H. Lawrence, quien utiliza el término Lady Jane para nombrar los genitales femeninos. Otras menos extendidas hablan de la mención a las drogas, identificándola con la marihuana o la anfetamina.

Goin’ Home constituyó otra rareza para la época, un tema de inusitada duración, más de once minutos, homenajeando al blues/jazz de Chicago, al que complementaba  Doncha bother me. Hasta encontraron sitio para el country entre tanta experimentación musical en High and Dry. y I am waiting

Y después de esta pequeño repaso, tenemos que rendirnos ante Paint it black y escogerla como colofón del post, Disfruten del buen rock.

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Concha Gallén

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