CANCIÓN DE LA SEMANA: Between the lines

Colleen Green

Seguimos inmersos en el universo femenino en el que parece que nos hemos instalado las últimas semanas con otra propuesta indispensable venida del otro lado del Atlántico. En los últimos años, Colleen Green se ha establecido por méritos propios como una de las mejores compositoras de su ciudad, Los Angeles, una urbe que parece propicia para los sueños cumplidos. Autora de un magnífico disco el año pasado, I want to grow up (2015), tan difícil de etiquetar como repleto de buenas canciones, la californiana vuelve con un nuevo EP homónimo, que será editado por la discográfica Infinity Cat para sus Cassette Series el próximo 13 de mayo. Otra soberbia muestra de minimalismo musical tras nuestra anterior canción de la semana y un delicioso aperitivo de la cantante en espera de la grabación de su esperado nuevo álbum.

Green, de 31 años, comenzó su andadura en 2011 con varias maquetas autoeditadas y un álbum de debut, Milo Goes to Compton (2011) que era puro DIY (do it yourself); en su totalidad compuesto, interpretado (guitarra, bajo y caja de ritmos fundamentalmente), producido e ilustrado (cómic del interior y portada) por ella misma. Lleno de sentido del humor y con guiños ramonianos como I wanna be degraded, un interesante debut que daría paso dos años después a Sock it to me (2013), la confirmación de que esta artista con sólo una guitarra y una caja de ritmos se las arregla para capturar el minimalismo y la repetición pegadiza de las mejores canciones de los Ramones.

De su tercer trabajo, I want to grow up (2015), el mejor hasta la fecha, casi todo lo que se puede decir es bueno. Un estupendo compendio de power pop, folk, punkgrunge, garajerock alternativo noventero con grandes canciones como la guitarrera T.V, el infeccioso primer single Pay attention o la homónima I want to grow up. que muestran a una Colleen Green más abierta musicalmente que nunca.

Su nuevo sencillo, Between the lines, nos lleva de nuevo a los comienzos DIY de su carrera y no se aleja demasiado de su máxima de simplicidad. Otro tema sustentado en una guitarra eléctrica y aderezado con un adictivo piano que le añade un interesante matiz. Además, la cálida voz  de la californiana vuelve a emocionarnos, intercalada esta vez por algunos dulces aullidos y recitando unas líneas tan sentidas como I’m just a dog without a bone, I’m just a heart without a home/ And I feel it all the time, when I’m alone. Néctar.

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CÉSAR ALONSO

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