DESNUDANDO LA MÚSICA: Rod Stewart, deliciosa voz rota

Rod Stewart

Hace un mes el 71 cumpleaños de Rod Stewart pasaba desapercibido por el inesperado fallecimiento del que fue su amigo, David Bowie. Retomamos hoy el artículo con el que pensábamos homenajearle al hilo de cumplirse 38 años de conseguir auparse a lo más alto de las listas de once países con su Da ya think I’m sexy? 150 millones de copias vendidas en todo el mundo y una de las voces más espectaculares y particulares bien merecen un recordatorio.

Aunque de ascendencia escocesa, nació al norte de Londres en 1945. Vox populi es su devoción por el fútbol, deporte al que intentó dedicarse de forma profesional, sin duda en parte a la influencia de su padre, devoto fan del Celtic de Glasgow, a quien ya siendo famoso Rod dedicó la canción You’re my heart. Tras intentos infructuosos de fichar en su adolescencia por el Brendford FC, sus pasos se encaminaron hacia su otra pasión, la música. Curiosamente, una de sus primeras audiciones para fichar por un grupo fue para los posteriormente míticos The Kinks. La versión más oficial dice que tras unas actuaciones fue despedido porque la madre del batería pensaba que su voz era demasiado desagradable. Otras, que fueron los celos de Ray Davies ante el talento del cantante. Así que se unió con el guitarrista Wizz Jones para recorrer Europa como artistas callejeros. Una época en la que ese tipo de arte al aire libre no era considerada una actividad muy loable. Las ambiguas leyes sobre vagancia les hicieron volver de forma obligatoria a su país natal.

Stewart continúa con sus intentos de formar una banda. Es fichado como segunda voz por el histórico vocalista de blues John Baldry para el grupo Hoochie Coochie Men.  Corre el año 1964, y aunque la banda se separa un año más tarde, vuelven a unirse ambos cantantes en otro proyecto, junto con músicos como Brian Auger para formar The Steampacket. Durante su corta existencia fueron teloneros de The Rolling Stones, The Animals y The Walker Brothers, entre otros. En 1967 recala en The Jeff Beck Group, el nuevo proyeto del exguitarrista de uno de los grupos de la British Invasion, The Yardbirds. Dos años más tarde, Rod, junto con el futuro guitarra de The Rolling Stones, Ron Wood, se une a los músicos de Small Faces, aprovechando la salida del grupo de Steve Marriot. Se renombran como The Faces y comienza una de las etapas más exitosas de Rod. Lanzan al mercado cuatro discos y si bien comienzan con éxitos modestos, la banda va in crescendo. Especialmente gracias a su cantante.

Paralelamente a su trabajo con The Faces, Stewart lanza en solitario el disco Every picture tells a story (1971). En él se encuentra el single Maggy May, que alcanza el nº 1 en las listas británicas y, con el tiempo, será considerada entre las mejores canciones de la historia de la música. El éxito del cantante se extrapola a la banda, que ese mismo año había lanzado el álbum A nood is as good as a wink…to a blind horse. Consiguen situarse en el segundo puesto de las listas de Reino Unido y un sexto en USA. El LP incluye el exitazo Stay with me. La banda gana dinero a espuertas y obtiene el éxito que les había sido un tanto esquivo hasta el momento. Durante los años 72 y 73 recorren en gira el mundo entero, acompañados en una parte por Fleetwood Mac.

El genio de Stewart no puede estarse quieto y sigue concentrado en sus proyectos en solitario. Así, entre tanta gira, lanza su cuarto disco sin The Faces, llamado Never a dull moment (1972), considerado uno de los mejores de su carrera. 36 semanas consecutivas como número 1 en las listas de éxito de su país corroboran su imparable carrera. Mientras, la discográfica de la banda también presiona para ellos saquen disco propio. Así aparece Ooh La La (1973) número 1 también en Inglaterra pero que supone el punto y final de la banda. Cada miembro tenía puestos los ojos en proyectos paralelos y sus encuentros eran cada vez más complicados. El primero en abandonar el barco es el bajista Ronnie Lane, aunque es la incorporación de Ron Wood a The Rolling Stones lo que supone la disolución del grupo (1975).

Rod Stewart traslada su residencia a Estados Unidos por problemas con el fisco de su tierra natal, y la migración se extiende a su estilo musical. Pasa del rock hacia temas más pop, algo que parte de su público no le perdona. Otra parte le sigue mostrando su apoyo. De este modo continúa copando las listas de éxito con sus siguientes álbumes, como Atlantic Crossing (1975) y A night in the town (1976). Con el sencillo Da ya think I’m sexy? del álbum Blondes have more fun (1978) obtiene otro éxito mundial, dando otra vuelta de tuerca a su estilo hacia la música más disco.

Sus siguientes álbumes obtienen críticas poco benevolentes. No es hasta Out of order (1988) cuando continúa con las mieles de años anteriores. En la década de los ’90 son habituales sus colaboraciones con otros artistas, como Tina Turner,  Bryan Adams o de nuevo con Ron Wood para un directo acústico.

Los premios a estas alturas comienzan a ser un continuo reconocimiento de su carrera: inclusión en el Salón de la Fama del rock (como solista y como miembro de The Faces), Estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, Grammy, Orden del Imperio Británico

No solo es longeva su carrera musical sino también la amatoria. Él mismo se ha definido como un granuja redomado. Asi lo han confirmado sus ex, aunque no con tal jovial talante. Las infidelidades han sido una constante en la ruptura de sus relaciones. En su haber, predilección por las rubias, preferiblemente modelos (y que incluye a una chica Bond) y ocho hijos de cinco mujeres distintas. Curiosamente la única mujer a la que fue fiel fue su ex exposa Rachel Hunter, que también fue la única que le abandonó. Admite que su tacañería le salvó de morir de sobredosis. Para la posteridad queda uno de los mayores escándalos de la historia sexual del rock, aquella supuesta orgía en casa de Elton John junto con David Bowie y Mick Jagger entre otros, en la que, supuéstamente, Rod acabó hospitalizado por sus excesos.

Actualmente convive en su mansión con su última esposa (joven, guapa y rubia, of course), algunos de sus hijos y su nieto, nacido de una noche loca de su hija mayor con el actor Benicio del Toro. Quizá esa llegada supuso que sacará lo más tierno de su corazón al dedicarle una canción, Brighton Beach en su disco Time (2013) a la hija que dio en adopción con dieciocho años. Tras la muerte de su madre adoptiva, el cantante aceptó el encuentro con ella y desde entonces ejerce, por fin, de padre responsable.

Mientras el cantante sigue ejerciendo de él mismo, pero con más mesura, cada noche en el Caesar Palace de Las Vegas, nosotros sufrimos al tener que elegir una sola canción. Incluso sus versiones merecen un espacio, como la mítica melodía escocesa Auld Lang Syne que interpretó en el castillo de Stirling. Pero, a riesgo de no ser compartida nuestra elección, escogemos una deliciosa canción de amor que nos subyuga. El Baby Jane perteneciente a Body Wishes (1983), considerado como uno de sus peores álbumes… Resultado de lo que un genio es capaz de componer en sus horas más bajas…además de inspirar a Armani en los trajes que diseñó para Corrupción en Miami (fijo). Disfruten.

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Concha Gallén 

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