DESNUDANDO LA MÚSICA: 21 años sin Kurt

Kurt Cobain

El 8 de Abril de 1994  el mundo de la música despertó con un brutal mazazo. El líder de la banda Nirvana, Kurt Cobain, máximo representante del grunge y símbolo de toda una generación, aparecía en su casa con un disparo de rifle en la cabeza. Perdido física y emocionalmente desde hacía mucho tiempo, tuvieron que pasar tres días para que su cuerpo fuera encontrado. Quizá en la muerte conseguía por fin unas horas de anonimato, dando esquinazo a la fama que detestó durante su efímera vida.

Primogénito de una familia obrera de Aberdeen (Washington), Kurt desarrolló desde muy pequeño un talento por las artes, especialmente la pintura y la música. Jamás superaría el divorcio de sus padres, cuando contaba 9 años. Probablemente solo habló de felicidad cuando describía esa corta infancia como una época maravillosa.

Tras vivir en casa de uno y otro, se marchó con quince años albergándose en distintos lugares: casas de conocidos, puentes, hospitales. Así seguiría siendo el resto de su vida, sin residencia fija, aun cuando  alcanzó la supuesta gloria.

Su pasión por la batería mudó a la guitarra eléctrica. A este joven admirador de los Beatles, Meat Loaf. The Melvins (un grupo local amigo y de cuyo entorno surgiría el guitarrista Krist Novoselic) y los escoceses The Vaselines, entre otros, veneraba especialmente a los Pixies, para muchos, auténticos merecedores del trono ocupado por Nirvana durante su corta trayectoria. En la biografía sobre la banda Come as you are (Michael Azerrad, 1993), al escucharles por primera vez pensó: Esto es exactamente lo que quiero hacer. Incluso los riffs de su gran éxito Smell like teen spirit están basadas en el Debaser de los bostonianos (declaraciones literales de Cobain).

Temporales nombres acompañaron al trío hasta dar con el definitivo:  Fecal Matter (cuya portada ilustraba coherentemente con excrementos de la  banda), Skid Row, Bliss, Pen Cap Chew… Finalmente Kurt escogió Nirvana porque quería un nombre suave en lugar de malvado, escabroso y punk. Contrapunto a su estilo musical.

Con Cobain en la guitarra, Novoselic en el bajo y un primer batería, Aaron Burckhand, sustituido por el posteriormente célebre Dave Grohl, crearon en 1998 lo que sería Nirvana, bajo el sello Sub Pop, publicando en el 89 su primer álbum, Bleach. Pero fue Nevermind, grabado en 1991 por la discográfica DGC, quien les convirtió en un referente mundial. Kurt repudiaría el álbum que le hizo mundialmente famoso. Probablemente más por el éxito que por las canciones. Como dijo su productor, Butch Vigsi eres punk, no queda bien respaldar un álbum del que se venden millones.

Estresados, siempre con gente detrás con cámaras de fotos, Kurt confesaba  tras la gira de Nevermind: Lo único que recuerdo es sentirme tristísimo y la sensación de morirme de hambre y de estar enfermo todo el tiempo. Sus dibujos y sueños eran plasmados en la cultura del grupo. El propio Novoselic diría del video Heart-Shaped Box, basado en sueños de Cobain da más miedo que el infierno.

Kurt siempre fue más que un músico y huyó perpetuamente, aunque sin resultado, de las etiquetas. Pintaba, tocaba, escribía, esculpía, realizaba montajes de programas televisivos (lo que Novoselic denominaba sociología surrealista). Existía en él un desarraigo al que intentaba dar forma con su arte, y que paradójicamente, le frustaba y deprimía más al ser malentendido el mensaje por muchos de sus adeptos. No quería ser una estrella, no quería ser un ídolo de masas, ni mucho menos un símbolo de estilo de moda al que miles de jóvenes imitaban con sus desharrapadas camisas de franela y cuadros y jeans rotos. Rabiosamente guapo y tremendamentamente atormentado, ¿cómo no convertirse en todo un ídolo de un movimiento que rompía con el rock establecido hacia el momento? Kurt representaba para las masas enfervorizadas todo lo que no quería ser. Probablemente no estaba preparado para esa fama salvaje.

Uno de esos resultados de malinterpretación fue su canción Polly, en la que denunciaba un caso real de violación de una adolescente de 14 años. En la letra se ponía en el lugar de víctima y agresor. La polémica estaba servida pues la crítica desconocía el hecho real en el que se basaba . A ello se unió que dos de sus fans recrearan el delito con otra joven con la canción del grupo de fondo. Kurt fue bastante explícito con ellos en una nota que incluyó en el álbum Incestide, en el que les llamaba desperdicios de esperma y huevos; tengo dificultades al pensar que hay plácton así en nuestro público. De hecho, organizaron diversos conciertos benéficos a favor de los derechos de las mujeres, como el que en 1993 ofrecieron en Ginebra en beneficio de las víctimas  bosnias de las violaciones acaecidas en la guerra de los Balcanes.

A finales de 1990 el cantante comenzó a consumir heroína, algo que no abandonaría hasta su temprano y triste final. El primer intento de superar su adicción fue al enterarse que su novia, Courtney Love, estaba embarazada. Ambos (ella también estaba enganchada) contrataron a un médico privado para que les ayudara en un motel. Primero de otros muchos con resultado infructuoso.

Durante la gira de In Utero (1993) los problemas de Cobain se intensificaron. Llegó a padecer más de doce sobredosis ese año. El desencanto, las depresiones, las drogas, las discusiones continuas con su ya esposa, inmersa en la promoción de su nuevo disco con su grupo Hole, le hacian caer cada vez más hondo. El 3 de Marzo de 1994 Courtney le encontró inconsciente tras haber consumido champán y Rohypnol. Permaneció en coma en un hospital durante 20 horas. Se habló de accidente, aunque según Gillian G. Gaar, periodista de rock, experta en el grupo y autora del libro Nirvana (Editorial Cúpula, 2011) se ocultó la nota de suicidio que, parece ser, Courtney encontró en la habitación.

Dos meses después llegó el final. Muchas han sido las teorías sobre su muerte (¿suicidio? ¿asesinato?). El documental Kurt & Courtney (Nick Broomfield, 1998) investiga las circunstancias confusas que rodearon su muerte, apuntando a un asesinato instigado por su viuda. Pero esto daría para otro artículo. En el presente año podremos disfrutar un lado más amable de su vida con otro documental, producido por su única hija, Frances Bean, estrenado con gran éxito en el festival de Sundance bajo el título de Cobain, Montage of Heck.

Nos despedimos como él, con algunas líneas de la supuesta nota de suicidio en la que reconocía con coherencia:  El peor crimen que se me ocurre es estafar a la gente disimulando y fingiendo que me lo estoy pasando en grande y citaba una frase de la canción de Neil Young, Hey, hey, my my: recordad que es mejor quemarse que apagarse lentamente. Y terminaba con un Paz, amor, empatía, Kurt Cobain. Sea como fuere, echamos de menos al autor que siguió hasta el final su máxima, como titulaba su canción Come as you are.

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Concha Gallén (Psicóloga & Coach)

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