DESNUDANDO LA MÚSICA: ‘Sin ti no soy nada’…¿volviendo a la sumisión?

Despair

Una semana tan dura como la pasada ha contado también con una noticia triunfal, el premio Nobel de la Paz otorgado a la adolescente pakistaní Malala Yousafzai por su activismo a favor del derecho a la educación de las niñas.

El hecho me llena de esperanza y a la vez, me hace sentir vergüenza. De que una niña de 13 años se juegue la vida en un país opresivo como el suyo por reivindicar que otras como ella puedan ir a la escuela mientras en el supuesto primer mundo algunas mujeres estén utilizando la libertad de expresión con la que cuentan para hacer apología de no contratar a sus semejantes en edad de quedarse embarazadas o para insultar a una presentadora por engordar unos kilos al haber dejado de fumar.

Y es que no existe peor enemigo para una mujer que una mujer machista. No es el mundo de la música un caso aislado, por desgracia, pero sí el que tocamos en este blog y por ello en el que centramos nuestra mirada.

Si nos adentramos en los recovecos de la música, encontramos múltiples divas musicales actuales, con millones de seguidores, que sonrojan con la exhibición que realizan de conductas o sentimientos supuestamente femeninos. No podemos minimizar el impacto de las palabras, de estos discursos que normalizan y, con ello, perpetúan la violencia, el sometimiento y/o la inferioridad de un sexo sobre otro. Estamos necesitados de mensajes que defiendan relaciones sanas, de respeto y diversidad.

En la década de los sesenta el grupo femenino The Crystals tarareaba sin pudor la canción He hits me (and its felt like a kiss)Él me pegó y me supo como un beso, me pegó y supe que me amaba porque si no le importara no habría conseguido volverle tan loco. Qué joyas estas chicas. Pero corría el año 1962, y aun así hubo tal avalancha de denuncias que fue censurada en las emisoras de radio. Han pasado cincuenta años y ahora asistimos impávidos al desfile de peligrosos mensajes de famosas de turno o de cierto empaque.

Lady Gaga nos deleita con G.U.Y. (Girl Under you), un absurdo cambio de roles machista a más no poder, la canadiense Nelly Furtado perpetúa el aguanta a ver si cambia con Manos al aire: Tú no me quieres entender y me mandas callar diciéndome que no me debo sorprender porque así es la realidad de nuestro amor (…) que tienes que dominar o será el final (…) solo me importa amarte en cuerpo y alma como era ayer; la omnipresente Rihanna canta a dúo con Eminem I love the way you lie: Solo vas a quedarte ahí y verme arder porque me gusta la forma en que duele, solo vas a quedarte ahí y oírme llorar pero está bien porque me gusta la forma en que me mientes. Sin querer ser prejuiciosa, no esperamos que este rapero sea el baluarte de la igualdad, pero que una mujer que ha vivido en sus carnes el maltrato físico se preste a cantar una canción que sigue defendiendo las relaciones enfermizas es para necesitar terapia (y no lo digo en tono jocoso).

Intentando darle la vuelta al asunto, la cantante del grupo Marina&The Diamonds lo vivió en sus carnes cuando se rodeó en un videoclip de seis modelos masculinos de Calvin Klein y se encontró con que algunas cadenas norteamericanas se negaron a emitirlo alegando que era homoerótico. Eso sí, esas mismas cadenas aceptaron que si hubieran sido mujeres las que se mostraban en el vídeo, no hubiera habido problemas para emitirlo.

Tranquilos que también tenemos numerosos ejemplos patrios. Amaral en su famoso disco Estrella de Mar (2002) incluía una canción contra el maltrato, Salir corriendo, pero luego nos aportaba unas cuantas de arena como Moriría por vos, Te necesito o Sin ti no soy nada (los días que pasan, las luces del alba, mi cuerpo, mi alma, mi voz, no sirven de nada, porque yo sin ti no soy nada). No, Eva, noooo.

Malú apuesta por la anulación personal en Te regalo mi vida (Sé que faltaron razones, sé que sobraron motivos, contigo porque me matas y ahora sin ti ya no vivo (…) tú eres quien me hace llorar pero solo tú me puedes consolar). ¿Y qué decimos de Chenoa? Uno de los iconos patrios de mujer fuerte, pero que en la canción Cuando tú vas ¡dice no querer ni oír hablar de sexo seguro!

No nos desesperemos. Seguimos encontrando canciones que nos consuelan, nos gusten o no musicalmente. Katy Perry en I kissed a girl hablaba de que había besado a una mujer solo porque es humano el experimentar y además, le había gustado. Ella Baila Sola defendía los ligues de una noche en Amores de Barra y se reían del prototipo de la mujer subyugada en Mujer Florero, Pasión Vega en María se bebe las calles, Bebe combativa en casi todos sus temas, Gwen Stefani, de No Doubt en Just a girl, la siempre reivindicativa Mala Rodríguez, las francesas Plastiscines, Neneh Cherry y su inolvidable Woman, Shania Twain

Pero echamos de menos y queremos homenajear a una cantautora que, de haber nacido en EEUU, tendría biografías y biopic en abundancia. Nos referimos a la injustamente olvidada Mari Trini. Una mujer nacida en el 47 que aprendió a tocar la guitarra y desarrollar su sensibilidad y lucha cuando pasó postrada en cama su infancia (de los 7 a los 14 años) leyendo a Neruda. A los quince se marcha de casa y es descubierta profesionalmente por Nicholas Ray, director de Rebelde sin causa, quien se convirtió en su representante y la impulsó a marcharse a Londres, donde trabajó en un programa de radio con Peter Ustinov y se codeó con grandes como Roman Polanski, Paul McCartney y Marlene Dietrich. De ahí se traslada a París, donde vive cinco años y graba sus dos primeros discos en el idioma galo. Allí intimó con gente como Jacques Brel, quien dijo de ella que era la mujer que mejor había cantado su mayor canción de amor, Ne me quitte pa.

Lesbiana no declarada, pero tampoco escondida, vivía su sexualidad con normalidad y no lo negaba a quien se lo preguntaba. Lo decía (o cantaba) claro: Soy un caso perdido desde que nací y a mi aire me muevo y a nadie obedezco, me gusto así. En 2005 la SGAE le rindió homenaje por su trayectoria (más de 10 millones de discos vendidos y editados en 20 países) y recibió el premio Lucha por la Igualdad concedida por su Comunidad, Murcia, por su lucha contra los estereotipos y la situación de las mujeres en España.

Y qué mejor canción para colgar, que su famosa Yo no soy esa del año 1971 (Yo no soy esa que tú te creías, la paloma blanca que te baila el agua, que ríe por nada diciendo sí a todo, esa niña, sí, no…esa no soy yo). Necesitamos a más Mari Trinis, sin duda.

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CONCHA GALLÉN (Psicóloga Coach)

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